A ti, que me enseñaste que todo tiene cura con un agüita, demostrándolo con ejemplos de sabiduría, mas nunca te vi beber tan solo una.
A ti, que guardabas celosamente mis secretos, arropaste mis sueños por las noches.
A ti, que me enseñaste a no hacerme en la cama, que nunca me contó un cuento, pero me lleno de historia.
A ti, que diste lo mejor, incluso con quien no lo merecía, arriesgaste tu cordura y mas de alguna otra cosa.
A ti, que cubriste mis maldades, desafiaste autoridades, desautorizaste a mi madre.
A ti , que entendiste que mi gusto por la lectura y por tratar de escribir, era necesidad y no necedad.
A ti, que fuiste la única que hizo pequeño a mi padre, que nos abrazaste a todos como a tus hijos.
A ti, que apenas te has marchado y ya te extraño,
A ti, a la que nadie llenara tu espacio, que estremeció mi pecho mas duro que un terremoto.
A ti, a la única razón que evitaba mi partida, que te transformarte en un bebito para mi, pero nunca olvidaste mi nombre.
A ti, sólo a ti, que abandone en un segundo mi manía y ahora te has transformado al único ser que he llorado en su despedida.
A ti, señora toda a la antigua, que oraste piadosamente hasta ayer, tu ultimo día.
A ti, a la mujer que he amado tanto o mas que a mi madre.....
A ti, a la que nunca dio un problema.... hoy no puedo escribirte un poema.
Perdoname abuela.

Elsa Martinez Valdes
20/05/1920 - 18/06/2005



2 comentarios:
No pidas perdón mi niña, he leído aquí y un poema he visto, dedicado a tu abuela, quien te amo de mil maneras. Saludos.
Bello poema como para pretender que no lo es. Solo una,aunque quiza innecesaria, correccion, 20/03/1920. Te quiere y recuerda...
Publicar un comentario en la entrada